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Análisis de “Claro y Brillante Futuro”, de Paul Mason

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Claro y brillante futuro

Un comentario del último libro publicado por Paul Mason

Por José Antón

Publicamos un serio y completo ensayo de José Antón sobre un libro de Paul Mason todavía no editado en España: “Clear Bright Future. A Radical Defense of the Human Being”. La ilustración que presenta el texto la realizó el fotomontador, y muralista José Renau en su etapa berlinesa. Las notas marcadas, se encuentran al final del texto.

 

 

 

El autor de “Postcapitalismo” publicó hace unos meses en Gran Bretaña su último libro, “Clear Bright Future. A radical defense of the human being”. Literalmente: “Claro y brillante futuro. Una defensa radical del ser humano”. El título está tomado de una cita de Lev Davidovih Bronstein, más conocido como León Trostky, que dice: “La experiencia de mi vida…no solo no ha destruido mi fe en un claro y brillante futuro para la humanidad sino que, por el contrario, me ha dado una moral indestructible”.

Mason reivindica al Marx joven, al Marx “humanista”, distanciándose de forma expresa no solo de la interpretación leninista sino de casi toda la corriente que atraviesa el siglo XX y que, aun hoy, figura como estandarte de buena parte de la herencia marxiana. Para el autor de “Clear Bright Future” se equivocaron (no solo Lenin, sino también Rosa Luxemburgo y toda la corriente “revolucionaria”) al diagnosticar el derrumbe del capitalismo y no ver que la principal característica  de ese modo de producción es su enorme capacidad de adaptación. En “Postcapitalismo” Mason diagnostica que al fallar en la situación histórica que vivimos esa capacidad de adaptación, el modo de producción capitalista está lisa y llanamente finie, quedando solo un enorme poder inercial con una capacidad destructiva gigantesca. La buena noticia es que una realidad postcapitalista está ya pergeñada, un embrión que puede crecer con enorme rapidez, como en su día el capitalismo creció en el seno del modo de producción feudal (Marx dixit). La emergencia climática pone todo esto a la orden del día.

Paul Mason trabajó durante años en puestos clave de la BBC y Channel Four (las dos principales cadenas de televisión generalista británicas) recorriendo a lo ancho y a lo largo del planeta las convulsiones de nuestro siglo XXI. Estuvo en Wall Street en septiembre de 2007 [1], en las calles y plazas ocupadas por la indignación en 2011 y 2012, en Beijing en el congreso del Partido Comunista Chino en el que Xi Jing Ping asentó su poder. Todo este trabajo periodístico “en vivo” le permitió conocer de primera mano las tensiones del tiempo presente. Y su “procesamiento” se vuelca en una obra singular (“Postcapitalismo” – 2015) en la que un periodista experto en economía sin formación académica se atreve a establecer una periodización – basándose en la teoría de los ciclos largos de Nicolai Kondrátiev – de las fases que han llevado al capitalismo desde la revolución industrial hasta el actual impasse de estancamiento económico sistémico con un diagnóstico rotundo: un mundo postcapitalista ya está aquí.

Algunas de las claves tienen una dimensión económica y tecnológica.

El modelo económico quebró en 2008 – por el desequilibrio insalvable entre la economía real y la financiera que hacía que todo dependiese del crédito sin una base sólida que sustentase todo el tinglado – pero lo han mantenido en vida artificialmente.

Vencieron hasta cierto punto [2] pero no convencieron, y el resultado de este desequilibrio ha sido la búsqueda de soluciones hacia atrás (xenofobia, machismo irredentista, fascismos de nuevo tipo con mayor o menor intensidad..), laberintos que empeoran mucho más las cosas.

Pero había algo más profundo que tenía que ver con la tecnología de la información. Mason cree que las relaciones sociales del capitalismo no pueden sobrevivir a la automatización, a la inteligencia artificial y al potencial de las redes digitales. Esta tecnología supone para él una sublevación contra la propiedad privada. Ya lo dijo Marx en la década de 1850 [3] cuando expuso que si alguna vez llegásemos a una situación en la que los humanos fuéramos apartados del proceso de producción y las máquinas hicieran el trabajo necesario, el conocimiento estaría al alcance de toda la humanidad [4] y la propiedad privada se iría al garete.

La tecnología de la información va a mermar la necesidad del trabajo [5] . Para Mason el capitalismo podría ser sustituido por otro sistema (postcapitalista) basado en la abundancia [6] quedando la mayoría del trabajo relacionado con las interacciones humanas. Y además, la mayoría del trabajo se haría de forma voluntaria. Por eso debemos encontrar un tipo de vida que no se base en la correlación entre salarios y trabajo que es la piedra de toque del actual sistema que ya no funciona y que la fantasía del “trabajo garantizado” no resuelve ni puede resolver quedando reducida a una “ilusión reformista” inane.

Con la sociedad de la información el mecanismo de formación de los precios deja de ser funcional [7] . La mayor parte de los bienes físicos son finitos, los basados en la tecnología de la información no lo son: todos podemos usarlos al mismo tiempo, no se degradan, es lo que Jeremy Rifkin llamó “la sociedad del coste marginal cero” [8] . Lo que se conoce como las grandes empresas tecnológicas (Google, Facebook, Amazon…) son monopolios diseñados para evitar que el precio de sus productos caiga a cero, una nueva forma de monopolio y, según Mason, la clave para desbloquear la actual situación es llegar a destruirlos. Junto con este, que no es menor, otro de los grandes objetivos para salir del actual impasse sería ERRADICAR LA NECESIDAD DEL TRABAJO ASALARIADO EN EL PLANETA. No solo no hay que oponerse a la automatización sino que hay que favorecerla. Claro está, no bajo los intereses de monopolios y lobbies de distinto pelaje sino a través de un proceso en el que la palanca estatal jugaría un papel clave en sintonía con un avance social, con una mejora neta en las condiciones de vida materiales de sectores sociales precarizados y empobrecidos. Una herramienta poderosa sería la aplicación de la Renta Básica Universal.

En la introducción de “Clear Bright Future”, su autor avisa sobre una de las  consecuencias de la tecnología de la información: la creación de grandes asimetrías de poder. Los monopolios tecnológicos y algunos estados disponen de nuestros datos a través de los algoritmos. Saben lo que hacemos, lo que pensamos, pueden predecir nuestro comportamiento e influir en él de forma decisiva [9]. Nos recuerda Mason que un programa de ordenador es un algoritmo que funciona sin intervención humana (está diseñado por humanos pero su aplicación es “autónoma”). Un algoritmo es simplemente el conjunto de instrucciones que resuelven un determinado problema. Y el control de los algoritmos sobre nuestras vidas puede convertirse en una pesadilla. Para Paul Mason esto está relacionado con las crisis económicas, políticas y morales que estamos viviendo. Durante más de tres décadas, millones de personas han permitido que las fuerzas del mercado gobiernen sus vidas y uno de sus daños colaterales ha sido el que el control de los algoritmos sobre los seres humanos se pueda proyectar en el tiempo  mucho más  de lo que ha durado el ascenso del neoliberalismo (que ahora está en caída libre). El autor de “Clear Bright Future” plantea una respuesta fuerte, una acción ofensiva que no se limite “embridar a la máquina” sino que vaya a la raíz del asunto, que haga frente a la coincidencia estratégica entre elementos muy diversos: los monopolios tecnológicos, la extrema derecha en los cinco continentes [10], el gobierno chino presidido por Xi Jin Ping [11], el gobierno ruso de Putin [12], el antihumanismo de una izquierda intelectual con mucha presencia en el mundo académico y cultural anglosajón y los herederos filosóficos de Friedrich Nietzsche. Si no ponemos la nueva tecnología de las máquinas inteligentes bajo control humano y las reconducimos para que sirvan a los valores humanos, estas serán puestas a merced de los designios de gente tan poco recomendable como Donald Trump, Vladímir Putin y Xi Jin Ping. Para resistir estos siniestros designios de manera efectiva necesitamos una TEORÍA DE LA NATURALEZA HUMANA que pueda sobrevivir al conflicto con la economía de libre mercado, el culto a la máquina y el antihumanismo de la izquierda académica. En definitiva, nos dice Paul Mason, necesitamos UNA DEFENSA RADICAL DEL SER HUMANO.

Para el autor, las teorías antihumanistas son hoy más fuertes que en cualquier momento de los últimos doscientos años. Para él, de hecho estamos asistiendo al mayor ataque desde la época de Shakespeare y Galileo. El punto de inflexión ha sido la toma de posesión de Trump en enero de 2017 al que ha seguido una ola de fuerte despliegue de un populismo de extrema derecha [13]. El corazón de la agenda de la derecha autoritaria es un ataque a la posibilidad de existencia de la verdad. La intención de Trump y sus seguidores internos y externos es meter en la cabeza de millones de personas la patraña de la “posverdad” [14]. Defender la racionalidad implica la defensa de sus fundamentos: la idea de que la experiencia junto con la observación rigurosa de la realidad pueden producir una verdad clara y sujeta a verificación.

Tras el holocausto y los movimientos anticoloniales se produjo un descrédito del humanismo que, en buena medida, se asoció a posiciones eurocéntricas y colonialistas. Por otra parte, los avances científicos en neurociencia, genética y antropología a finales del siglo pasado minaron los anteriores paradigmas que hacían de lo humano algo único. Mason postula caminar hacia un nuevo humanismo que, asumiendo el legado del de la generación de Primo Levi y Hanna Arendt (la herencia del racionalismo y la ilustración), vaya más allá y se adapte a la realidad de nuestro siglo XXI.

Mason analiza la alianza que se ha dado en EE.UU. entre la extrema derecha y los plutócratas de las empresas tecnológicas que ha dado un fundamento al gobierno de Trump. Cómo la “digitalización”, puede ser un poderoso instrumento en manos de los sectores más reaccionarios. Pero a partir de la economía el neoliberalismo, en su tarea por debilitar el tejido social y meter en lo más profundo de la mente de millones de personas mentiras con la apariencia de verdad[15], ha producido una nueva subjetividad, una nueva percepción de como nos vemos y nos sentimos a nosotros mismos.

El autor periodiza el neoliberalismo en cuatro fases sucesivas. La primera comprende la década entre 1979 y 1989 cuando fue impuesto en su dimensión política [16], la segunda va de 1989 a 2001 que es cuando se torna global y viene a funcionar de manera automática. La tercera, entre el estallido de las “punto com” en 2001 y el colapso de Lehman Brothers en 2008, es cuando queda puesto en entredicho por la realidad y le “empieza a subir la fiebre”, y el último, que va de entonces al momento presente, período en el que el coste de mantener con vida el modelo de libre mercado empieza a erosionar el orden geopolítico mundia l[17].

El neoliberalismo tiene su receta pedagógica [18].- El nuevo modo de pensamiento fue impuesto al electorado mediante acciones punitivas en un sentido parecido al uso que se hace de la violencia para el entrenamiento de perros de presa. Cada latigazo enseñaba a millones de personas la lección, no a través de discursos o artículos periodísticos sino a través del padecimiento en carne propia de los resultados. A través de la política monetaria, del incremento de los niveles de desigualdad y de pobreza, del desmantelamiento de sectores industriales enteros. La moraleja, aplastante.- EN POLÍTICA ECONÓMICA LOS SERES HUMANOS YA NO CUENTAN, solo las cifras macroeconómicas, los resultados estadísticos, el “control de la inflación y del déficit”..

Pero no era suficiente vencer a  los sindicatos, borrar del mapa un sinfín de ciudades industriales, acabar con la experiencia del gobierno de coalición progresista de François Mitterand en Francia. Había que ir más allá. No solo que el programa neoliberal se impusiese a nivel global (a través de los planes de ajuste del FMI y del desmantelamiento completo del estado del bienestar) sino que la gente lo aceptase, se adaptase a la nueva realidad, hiciera suyos los “nuevos valores” (individualismo feroz, competencia brutal, la ley de la jungla, sálvese quien pueda..). Y lo consiguieron pero..

Los peros vienen sobre todo tras la crisis mundial de 2007-2011 [19]. Para entender porqué la producción de subjetividad neoliberal ha entrado en crisis tenemos que considerar algo que se relaciona mucho con esto: la creencia de las élites en su propia supervivencia. Para Mason lo que empezó en 2008 no solo fue una crisis económica global sino también una crisis del sujeto neoliberal. La creencia de que sistemas financieros complejos pudieran asegurar la estabilidad de la economía real se esfumó. La noción de que no pasaría nada malo si estallaban burbujas especulativas se fue también al garete, como la religión del crédito barato, el mito de que la libre competencia solo puede mejorar las cosas… Pero las ilusiones perdidas son solo una parte del problema. La reducción de todo lo social, político y cultural a la esfera económica y la convicción de que el statu quo era permanente, prácticamente eterno [20] dieron lugar a la neutralización de la esfera moral en esa subjetividad producida [21]. Todo esto funcionó durante unos cuantos años pero el mecanismo empezó a mostrar fallos tras la crisis de 2008, en la cuarta fase de la época neoliberal en la que estamos viviendo ahora. Las élites empezaron a mostrar cada vez más “dudas de fe” pero el sujeto neoliberal[22] también comenzó a agrietarse.

En octubre de 2008 el gobierno británico utilizó 500 mil millones de libras de sus contribuyentes para salvar a los bancos. Y lo mismo ocurrió en otros países. Esto no solo supuso el regalar a los bancos un río de dinero sino transferir los riesgos de un sector privado en quiebra al estado. Costear las pérdidas del sector privado y regalarle sus beneficios a costa del contribuyente. Todo esto ha tenido una consecuencia pedagógica (como en las fases anteriores del desarrollo del neoliberalismo la tuvo su particular ejercicio del palo y la zanahoria) que básicamente se traduce en la quiebra del sujeto neoliberal. Por así decirlo, la gente ha perdido la fe y ya no se fía ni de lo que muchas veces piensa en voz alta.

Para el autor, lo que condujo al estallido de la “primavera árabe” [23] fue la combinación de tres factores: el empeoramiento de las condiciones de vida de mayorías sociales por la crisis económica [24], la comunicación en red [25] y una metodología de las protestas que explícitamente rechaza los métodos jerárquicos “a la antigua” del socialismo, los sindicatos tradicionales y el nacionalismo árabe.

Paul Mason es beligerante [26] con el pasado histórico de la izquierda marxista “revolucionaria” que se impuso a lo largo del siglo XX frente a los “reformistas” y mantiene, como dije antes, que no solo Lenin se equivocó sino también Rosa Luxemburgo y el resto de la izquierda “revolucionaria”. Frente a ellos reivindica un cierto “obrerismo histórico” [27] para el que lo importante no sería la tendencia político-ideológica “revolucionaria o reformista” sino la existencia de una cultura obrera material que se mantuvo durante un siglo y que ha sido liquidada por la tormenta neoliberal [28] A mi juicio, este “obrerismo” es finamente utilizado por su parte para valorar la importancia de las nuevas formas de disenso en nuestra realidad histórica [29].

El autor de “Clear Bright Future” analiza en su ensayo [30] el ascenso de la extrema derecha en Estados Unidos poniéndolo en un contexto más general que presenta como la salida que ofrece el neoliberalismo dentro de su laberinto: la vuelta al pasado más oscuro. Como no tiene salidas hacia delante va hacia atrás. Por eso el auge de la xenofobia, la reacción frente al feminismo y la exaltación de posturas autoritarias no son vistas como meros tics de frikis ultras sino como la grasa de una maquinaria que puede funcionar muy bien como vía de escape para el actual impasse neoliberal [31].

Mason retoma en su ensayo la figura de Hanna Arendt [32] subrayando algunas de sus ideas-fuerza: la alianza temporal entre la élite y la turbamulta que allanó el camino al nazismo, regalando al “pueblo alemán” un acceso a la historia aunque eso supusiera su autodestrucción. La banalización del mal que observa de primera mano, como testigo directo del juicio a Adolf Eichmann en Jerusalén en 1960, cuando el criminal de guerra nazi se justifica a sí mismo (y a toda la maquinaria que soportó el holocausto) con la cantinela de la obediencia debida. Arendt fue a la raíz del asunto: Toda esta maquinaria de crimen masivo estaba construida sobre un proceso de deshumanización fuertemente arraigado. Dice Hanna Arendt:”Cuanto más escuchaba a Eichmann más me daba cuenta de que su dificultad para hablar estaba relacionada con su incapacidad para pensar bajo el punto de vista del otro”.

El autor reivindica la obra de Arendt, de Primo Levi, de Georges Orwell, de Erich Fromm y de otros autores que representaron una corriente humanista en los años de posguerra pero dice que hay que ir más allá, que la necesaria asimilación de su obra no es suficiente para hacer frente a los desafíos de nuestra época, que necesitamos un humanismo que pueda resistir el restablecimiento de jerarquías biológicas y refuerce los fundamentos de la universalidad de los derechos humanos que está siendo atacada con vigor. Que haga frente al desafío de las máquinas pensantes y a la nueva ideología del control por parte de ellas sobre nuestras vidas en nombre de una ideología poshumanista que hay que combatir con toda nuestra energía.

Mason aborda cómo algunas interpretaciones de la mecánica cuántica y de la teoría de la información han conducido a peligrosos paradigmas de corte idealista e irracionalista [33] que alimentan una nueva metafísica de la ciencia que ofrece soporte teórico a un antihumanismo beligerante. Reclama la búsqueda de una teoría de la realidad que coloque la información digital dentro del mundo físico, una teoría de la historia en la cual los seres humanos, no los algoritmos, determinen el resultado y una teoría de la naturaleza humana que rechace la idea de que nos estamos convirtiendo en un híbrido [34] controlado por las máquinas que los humanos hacemos. Afortunadamente, tales teorías existen. A lo largo de densas páginas de “Clear Bright Future” [35], su autor nos lleva por el camino recorrido por la ciencia en ese terreno y su relación con el antagonismo entre el antihumanismo en el que convergen sectores tan dispares y el “humanismo del siglo XXI” que debemos construir.- “Solo si creemos, como hizo Marx, que la libertad llega a ser una construcción social e histórica y no una cualidad innata podremos alcanzar una vía para refundar la sociedad sobre valores humanos, no valores maquínicos. Pero una teoría sobre el ser humano nos lleva solo a la antesala del problema principal: el reto de las máquinas que nos puedan emular”. “La inteligencia artificial tiene que ser programada con un sistema ético que refleje el punto de vista de la naturaleza humana. El problema no es solo que los filósofos de “librería de aeropuerto” han dado esta premisa por muerta y que a los seguidores de Nietzsche de Silicon Valley esto les importa un comino sino que una parte muy significativa de la izquierda ha invertido los últimos cincuenta años desarrollando la propuesta de que la humanidad ya no existe”. “A la pregunta de si ya somos post-humanos me gustaría que todos los lectores de este libro eligieran conscientemente una respuesta negativa. De hecho, una vez que usted responde que no, se abre un amplio rango de preguntas mucho más interesantes sobre la manera en que la naturaleza humana está cambiando bajo el impacto de las redes digitales. Preguntas que los psicólogos sociales han estado explorando por dos décadas”. “En lugar de aplicar a unas relaciones humanas en proceso de cambio categorías como inforg, cyborg o posthumano, deberíamos preguntarnos como la experiencia concreta que tenemos de interacción con la tecnología puede cambiar la naturaleza humana y modificar el concepto que tenemos de nosotros mismos”. “ La tecnología de la información ha creado nuevas formas de control maquínico que proporciona a sus propietarios un poder inmenso. Ha producido una gran asimetría en el acceso a la información por parte de las élites y del resto de la población y permite a las primeras imponer un control algorítmico sobre nuestras vidas sin nuestro conocimiento, ni siquiera sin el derecho a poder llegar a tener ese conocimiento”. “Con la puesta en marcha de la inteligencia artificial estamos a punto de ir más allá de lo que ha venido siendo la rutina de los últimos 40.000 años. Pronto estaremos en condiciones de crear herramientas cuyo conocimiento sea superior al nuestro y que puedan desarrollar con rapidez atributos que no podamos controlar ni siquiera observar. No hay que descartar que podamos llegar a contemplar la inteligencia artificial como objeto de culto…Una generación entera se sumergió en el culto al mercado como forma de control humano. No hay que descartar que nos lleguemos a sumergir en el culto a la máquina con la misma facilidad. La teoría de la alienación de Marx nos permite entender y prevenir este proceso. Si queremos ir hacia una sociedad igualitaria lo tenemos que hacer a través del progreso tecnológico. En una época en la que probablemente vamos a ver una reacción contra la inteligencia artificial y la robótica, la teoría de Marx sobre la naturaleza humana sigue siendo una de las más grandes argumentaciones a favor de la innovación tecnológica jamás escritas”.

Mason se interroga sobre lo que queda del Marxismo[36].- “En lugar de encarnar el antídoto a la propiedad privada, los trabajadores de hecho encarnaron sus propios intereses como clase dentro del capitalismo, demandaban subidas de salarios, igualdad de derechos y la mejora de su estatus social”. “Ahora podemos entender porqué Marx estaba equivocado. En su entorno había una clase obrera que no poseía nada y que estaba profundamente alienada por el capitalismo, la Iglesia e incluso las estructuras de la familia tradicional”. “Marx encontró una fuerza social que casaba perfectamente con la teoría de la historia de Hegel, la pura negatividad tomaba cuerpo y encarnaba la nueva sociedad. Su fin histórico era superar 10.000 años de jerarquía social”. Nos dice el autor que a lo largo del siglo XX las corrientes “revolucionaria y reformista” de la clase obrera planteaban sus concepciones ideológicas opuestas pero que muchos obreros conscientes desafiaron esta polarización ideológica. “Ellos luchaban por mucho más que salarios justos y sindicatos pero mucho menos que por una revolución socialista. El propósito de la historia de la clase obrera era la creación de ISLAS DE CONTROL Y LIBERTAD DENTRO DEL CAPITALISMO.” Nos dice el autor que había una visión compartida por leninistas, maoístas y socialdemocrátas moderados (los dos polos de esa visión ideologizada de la clase obrera, propia de sectores reducidos, “elitizados” y al margen de la inmensa mayoría de los componentes del proletariado). Esas “islas” eran una maniobra de distracción de los auténticos objetivos proletarios.

El autor se desmarca frente a interpretaciones “tardomarxistas” [37]. “Habiendo destruido y dispersado al proletariado industrial, el capitalismo neoliberal ha reencarnado a su enterrador[38]en una nueva forma: el individuo en red, que será el que asumirá el papel de liberar a la humanidad de forma más clara que los mineros del carbón de la época de mis abuelos. Si llegan a sobrepasar el capitalismo, los individuos en red lo harán de forma consciente y gradual, no como marionetas inconscientes de supuestas fuerzas históricas, por las siguientes razones:

En primer lugar, las tecnologías de la información ofrecen la posibilidad de construir islas de abundancia y autocontrol dentro del capitalismo, sobrepasando los niveles de escasez, planificación, racionamiento y control centralizado existentes. A comienzos del siglo XXI numerosos pensadores de izquierda, entre los que me incluyo, tuvieron la misma visión: la tecnología de la información, colapsando el mecanismo de formación de los precios y permitiendo una rápida automatización, abre el camino a una sociedad sin clases basada en la cooperación y la automatización. De esta forma, el individuo en red dispone de una meta alcanzable.

En segundo lugar, el individuo en red tiene una base existencial para resistir. La crisis del neoliberalismo solo puede tener solución si impone las relaciones mercantiles en la vida de las mayorías sociales (más allá de las élites) de forma mucho más coercitiva a la que lo hace actualmente, controlando nuestra existencia corporal, mercantilizando nuestra vida, recogiendo datos de todos nuestros comportamientos, controlándolos totalmente, sustituyendo la colaboración por la competencia en las áreas en las que se da la primera..

En tercer lugar, el individuo en red es una pieza en el engranaje capitalista de una manera mucho más compleja que el trabajador industrial. Ambos intercambian trabajo por salarios pero en el caso del individuo en red, a través de sus ahorros y de los préstamos que recibe sostiene el sistema financiero. Son “prosumers” (productores y, a la vez, consumidores).. El capitalismo se ha convertido, como señaló el teórico del obrerismo italiano Mario Tronti, en una fábrica social..

Si rechazásemos las normas, las rutinas y la cultura performativa [39] del neoliberalismo, podríamos provocar un cataclismo. Las formas de resistencia que eran vistas en los años 60 como meramente “culturales”  (según el canon marxista de la época) – como el boicot de consumo, las campañas de rechazo de marcas o la formación de cooperativas – hoy en día pueden ser económica, material y sistémicamente dañinas para el capitalismo..”

Paul Mason es crítico con una parte de la obra de Marx pero se considera a sí mismo un marxista. Es evidente que las aportaciones del feminismo vendrían después de la época que le tocó vivir a Karl Marx y que la percepción de la emergencia climática en nuestro planeta se ha hecho notar más de un siglo después de su muerte. Con respecto al marco filosófico del pensamiento marxiano, la ruptura con la visión dialéctica se produce muy avanzado el siglo XX. Como cualquier otro pensador, Marx fue prisionero de su tiempo y no se le puede culpar por ello. Sin embargo hay una parte de su obra que conecta con las circunstancias de nuestra época, que tiene por así decirlo una rabiosa actualidad. Se trata del “Fragmento de las Máquinas” de los “Grundrisse”escrito en 1858, hace la friolera de 162 años, en el que se contempla la posibilidad de que el trabajo humano quedase fuera del proceso de producción con una base puramente maquínica a su vez fundamentada en la socialización del conocimiento (el “General Intellect” -literalmente intelecto general) . Para Marx esto implicaría una contradicción irresoluble con la propiedad privada. En definitiva, supondría el fin del modo de producción capitalista. Y esa “especulación” de hace casi un par de siglos es un horizonte al que hoy en día alcanza nuestra vista. Se convierte casi en nuestro horizonte cotidiano. La posibilidad real del fin del capitalismo al margen de toda visión dialéctica, sin necesidad de teleología alguna, sin sujetos históricos metidos con calzador. Por así decirlo, una posibilidad al alcance de nuestra mano..

Ante las distopías del presente: monopolios omnipotentes, trabajo precario para todos, escasez y penuria artificialmente provocadas, manejo de la información sin transparencia ni control, carácter opaco de unos medios de intoxicación (o de incomunicación) todopoderosos, renacimiento de un pasado tenebroso (autoritarismos, pulsiones machistas, homófobas, de odio contra el otro..), Paul Mason nos dice que “la solución es que nosotros diseñemos conscientemente un nuevo sistema social global que utilice las capacidades de la automatización, reduzca la cantidad de trabajo necesario para mantenernos vivos en el planeta y para que el planeta se recupere de los desequilibrios que nuestra especie ha provocado. Elementos críticos de ese proyecto serán la regulación de la inteligencia artificial, la protección de nuestros datos y la resistencia al control de los seres humanos por parte de los algoritmos. El fin que deberíamos alcanzar es la abundancia tecnológica: un mundo en el que las máquinas hicieran la mayor parte del trabajo, incluso asumieran la mayor parte de la innovación, en el cual la expansión masiva de nuestro tiempo de ocio nos permitiera experimentar una rica vida cultural y en el cual nuestra actividad económica armonizara con lo que la Tierra puede sostener. Para conseguir todo esto, propongo cuatro proyectos estratégicos,  relacionados  con los efectos que la tecnología de la información ha creado dentro del capitalismo:

1.- Para combatir los monopolios.- Trocear los monopolios de la información y promover la socialización de la base de la infraestructura digital.

2.- Para combatir el empleo precario y el estancamiento salarial.- Acelerar la automatización desvinculando trabajo y salarios. Lo cual supone el pago a toda la ciudadanía de una renta básica, libre de impuestos, además de proveer los cuatro servicios básicos – salud, transporte, educación y vivienda- con muy bajos precios o incluso gratis. Estas medidas deberían actuar como un subsidio de transición que compensase el impacto de una rápida automatización a nivel mundial.

3.- Para combatir el “rent-seeking” [40]: legislar para convertir los datos en un bien público, asegurando que los datos personales sean usados por cada individuo pero no por el estado. Suprimir todos los modelos de negocio basados en el “rent-seeking”, incluso haciendo que la búsqueda de renta económica sin contraprestaciones  sea socialmente inaceptable.

4.- Para combatir el acaparamiento de información: ilegalizar todos los modelos de negocio basados en el acceso asimétrico a la información. Todo el mundo tendría que tener el derecho a saber y a ver todo lo que cualquier banco de datos o red social sabe sobre uno. Todo el mundo tendría que tener derecho a borrar la información que hay sobre uno, a corregirla y a limitar su uso. A saber si un algoritmo está siendo utilizado para controlar, monitorizar o predecir el comportamiento de uno. A saber si la inteligencia artificial está siendo utilizada en la otra parte de una conversación, juego o transacción”.

El autor ofrece un paralelismo entre el rol jugado por el cristianismo en el final del imperio romano y la situación actual [41] de fin de la época neoliberal.- “Lo que ocurrió en el siglo IV de la era cristiana muestra que cuando un sistema es muy dependiente de que la gente siga las rutinas establecidas por la élite, el rechazar la repetición de esas rutinas puede tener consecuencias revolucionarias. De lo que se puede desprender que este tipo de rechazo podría cobrar gran importancia en nuestra lucha por reemplazar el neoliberalismo, evitar el fascismo y resistir el control algorítmico..”

Las notas de este comentario del texto son tan solo unas pocas pinceladas que no pueden sustituir ni representar en profundidad este ensayo del autor de “Postcapitalismo” [42]. Confío en que una pronta salida de la traducción española de “Clear Bright Future” [43]  la haga accesible al amplio mundo hispanoparlante.

Mis conclusiones de Clear Bright Future

No podemos subvalorar las consecuencias de cuatro décadas de hegemonía neoliberal. Ésta no solo trajo la destrucción del tejido industrial, de las bases de la cultura material de la clase obrera durante más de un siglo. De la recomposición de la misma con procedimientos que no han anulado los niveles de antagonismo, de “lucha de clases” de la época del industrialismo[44] pero sí han impuesto unas condiciones de derrota histórica a la clase obrera del mundo industrializado. Y lo que es peor, han debilitado su capacidad de resistencia reconfigurando su propia subjetividad, lo que Mason llama en el texto original en inglés el “Neoliberal Self”. Y los que hemos tenido la oportunidad de participar en el disenso de la segunda década del siglo XXI (en mi caso en el 15 M y otros movimientos de la década) hemos podido vivir las dificultades por parte de esos movimientos para adoptar una posición que no solo fuera defensiva, que no solo tuviera un carácter reactivo, que pudiera plantear de forma plena la necesidad de construir ya (sin tener que esperar a un “futuro luminoso”) otras formas de organización social (postcapitalistas). Es cierto que, en embrión, se han dado pasos en ese sentido. Pero el hándicap de las consecuencias catastróficas del dictado neoliberal durante cuatro largas décadas sobre esos sectores sociales explotados, precarizados, pero también fuertemente colonizados y dependientes, ha sido como una losa de plomo. Es ahora cuando, con el relevo generacional que están escenificando movimientos como “Fridays for Future” o “Extintion Rebellion”,  vemos un nuevo horizonte esperanzador. Esto no significa que toda la acumulación de experiencias y saberes de las generaciones de activistas anteriores no haya servido para nada. Por el contrario, ha sido esa resistencia muchas veces heroica, la que ha dado continuidad al proceso de liberación que vivimos.

El carácter reactivo del intento de salida de la crisis terminal del neoliberalismo[45] ofrece dos posibilidades:

– Una contrarrevolución que ya está en marcha en la cual convergen los intereses de la extrema derecha (nacionalismo chovinista, xenofobia, homofobia, antifeminismo beligerante, odio a las minorías y “al otro”..) que toma la iniciativa del polo conservador[46], de poderosos monopolios “tecnológicos” y energéticos[47] y de una ideología antihumanista que justifica las asimetrías de poder y capacidad de decisión en el terreno de la información.

– Un proceso de cambio que revierta la tendencia actual con un giro a la izquierda en el plano político-institucional, con una alianza entre sectores de la socialdemocracia [48] (que debería tener un proceso de renovación), y otros orientados a su izquierda, los ecologistas, etc. Y este proceso de cambio debería suponer un rearme de los movimientos sociales [49] y la apertura de una fase de incremento de los sectores económicos no capitalistas (cooperativas, grupos de trabajo colaborativo, banca ética y cooperativa, nuevos grupos de comunicación horizontal y de intervención cultural..) que tiene que contar con el apoyo activo del estado puesto que una nueva política de la izquierda tiene que estar basada en LA MEJORA EFECTIVA DE LAS CONDICIONES DE VIDA DE LA GENTE a través de indicadores, procedimientos y planes de trabajo perfectamente desarrollados y con fuerte apoyo social.

Green New Deal, Renta Básica y Trabajo Garantizado

La aceptación general de la emergencia climática [50] está trayendo consecuencias. El lanzamiento del Green New Deal (literalmente, Nuevo Tratado Verde) en Estados Unidos por parte de Alexandria Ocasio-Cortez, nombrada por sus iniciales, AOC, y otros políticos del ala izquierda del Partido Demócrata, abre un recorrido de gran importancia e interés. Contra lo que algunos dogmáticos creen, no se trata de una nueva fórmula del “capitalismo verde”. En sentido estricto, de momento solo se trata de un objetivo pergeñado con un desarrollo todavía pequeño que se puede expresar de forma sintética como un plan que permita desarrollar una economía baja en carbono que supondría una fórmula de transición hacia una sociedad donde el impacto de las energías fósiles fuera muy pequeño y se pudiera revertir la actual tendencia al caos que se traduce en indicadores de temperatura en una crecida media de más de 1,5 grados centígrados, o incluso de más de dos grados, desde el comienzo de la revolución industrial. Este plan contaría con el apoyo del estado que tendría que garantizar dos cuestiones clave:

– El “embridamiento” de los monopolios energéticos, que dejarían de marcar la pauta como ocurre en la actualidad.

– El que se revirtiera la actual tendencia al aumento de la desigualdad, la exclusión y la precariedad mediante la toma de una serie de medidas por parte del estado que permitieran contar con el apoyo y la participación en el desarrollo de  este plan de muy amplios sectores sociales. Pensemos que el neoliberalismo ha estado apuntalado durante tanto tiempo por la aplicación de esta agenda (desigualdad-exclusión-precariedad) Y SU INTERIORIZACIÓN por parte de las víctimas de la misma. Esto supondría un corte total, como aquel que dice una auténtica revolución. AOC y sus camaradas hablan de Renta Básica y de Trabajo Garantizado como palancas para aplicar el GND (Green New Deal). Intentaré explicar a continuación como veo yo la posibilidad de solucionar este embrollo.

Como dije antes, en este comentario del ensayo de Paul Mason, yo creo que la idea de Trabajo Garantizado no tiene recorrido efectivo si aceptamos lo que son los condicionantes de fondo del desarrollo de las tecnologías de la información y sus consecuencias económicas. Para no extenderme demasiado en este aspecto, las personas que se quieran documentar sobre esto tienen a su disposición, traducidos al español, dos textos que a mí me parecen capitales: “Postcapitalismo” de Paul Mason y “La sociedad de coste marginal cero” de Jeremy Rifkin. Por decirlo de forma sencilla, los procesos de automatización y robotización van a seguir, así como los desarrollos en “el Internet de las cosas” y en Inteligencia Artificial (IA). Esto no lo va a parar nadie. Mantener la idea del pleno empleo a machacamartillo está fuera de lugar. Otra cosa es que, de momento, mantengamos eslóganes como “trabajar menos para trabajar todos”.. Desde hace muchos años soy firme partidario de la Renta Básica Universal, individual y suficiente. No me voy a poner ahora a transcribir el amplísimo argumentario de esta medida. Basta decir que en un horizonte de transición  hacia una economía no basada en los combustibles fósiles, en las diez mil empresas multinacionales que parasitan al conjunto de la humanidad, en la triada diabólica del tráfico de armas, de personas y de drogas, en los paraísos fiscales, en la explotación económica, la opresión política y la discriminación de género y ataque a las minorías [51], en ese horizonte de transición [52] la aplicación de la Renta Básica es imprescindible. Y en cuanto al trabajo garantizado creo que más que mantener una postura beligerante con sus partidarios [53] hay que fabricar vías de integración  que permitan construir una alianza muy amplia. Esto, por supuesto, no se hace renunciando a los principios propios ni tapándose los ojos para dejar de ver las diferencias. Ni llevando a cabo una síntesis imposible entre la Renta Básica y el Trabajo Garantizado. A mi juicio si que es conveniente ofrecer a los partidarios del Trabajo Garantizado vías de colaboración en torno a asuntos concretos. Por ejemplo, en esa fase de transición que intenta impulsar el GND, el estado debería poder financiar programas de cara a:

– Fomentar la aplicación de la segunda “erre” de las tres erres de las políticas de tratamiento de los residuos [54].- LA REUTILIZACIÓN, que supondría la creación de un importante sector económico.

– Desarrollar programas de empleo para el trabajo comunitario que hoy en día está basado en las subcontrataciones y los salarios escuálidos.

– Reorganizar completamente el sector de los cuidados (a las personas dependientes, los ancianos y los niños) mejorando drásticamente las condiciones de las personas que trabajan en el mismo.

– Mejorar drásticamente también las condiciones de sectores actualmente muy precarizados (Kellys, Ryders..)

– Fomentar el empleo de las personas del ámbito de la I+D+I (Investigación, Desarrollo e Innovación) porque este sector [55] es clave y tiene capacidad de absorber (con el necesario apoyo estatal) a una buena parte de los graduados que salen de los centros de enseñanza superior.

La aplicación de la Renta Básica Universal, individual y suficiente se deberá poner en práctica junto con medidas que garanticen la enseñanza y la sanidad gratuitas para todos y, en el caso de la vivienda y el transporte (los otros sectores estratégicos), con medidas que ofrezcan reducciones (e incluso la gratuidad) para los sectores más desfavorecidos.

No hay que ver el GND como un programa para los países más desarrollados o para un parte del mundo sino como un programa global QUE TAMBIÉN TENDRÍA QUE INCORPORAR A LOS TERRITORIOS MÁS POBRES DEL PLANETA. Que  tendría que incluir vías de solución para el problema de los migrantes climáticos. Que tendría que poner encima de la mesa fórmulas para que las países más pobres (como por ejemplo los del área del Sahel) dejaran de serlo.

En definitiva, podemos pensar en un futuro apocalíptico que no sobreviva a la emergencia climática [56] o en un claro y brillante futuro para toda la humanidad. Para eso hay que ponerse manos a la obra.

José Antón  – febrero de 2020

 

NOTAS

[1]    Como en la anterior gran crisis, la de 1929, nuestro “poeta en Nueva York”, Federico García Lorca, estuvo también siendo testigo del ambiente en el que se encontraban los personajes que se arrojaban al vacío desde los edificios del sur de Manhattan, “..debajo de las sumas, un río de sangre tierna..”
[2]    Victorias pírricas que el capitalismo viene teniendo desde el punto de no retorno que supone la década de 1970 en lo que se refiere a la caída de la tasa de ganancia. Todo esto dará lugar al neoliberalismo, que tras cuatro décadas de éxito nominal se revela ahora hecho unos zorros y  a la creación de nuevos nichos de negocio que suponen lisa y llanamente una amenaza para el futuro de la civilización humana. Esta es la razón por la que el “capitalismo verde” es una fantasía de imposible cumplimiento más allá de vacuos “ejercicios de autoayuda”.
[3]    Con la redacción de la obra conocida como los “Grundrisse” por su título en alemán: “Grundrisse der Kritik der Politischen Ökonomie”, literalmente “Fundamentos de la crítica de la Economía Política”, sobre todo con el famoso fragmento de las máquinas, redescubierto y reinterpretado un siglo después por los obreristas italianos (Toni Negri, Mario Tronti..)
[4]    Fabricando el concepto de “General Intellect”, en inglés en el original alemán de los Grundrisse .- Intelecto General, concepto clave que estuvo más de un siglo en los cajones de la biblioteca estaliniana hasta que fue rescatado por los intelectuales del obrerismo italiano.
[5]    Entiéndase esto bien: del trabajo asalariado, de la necesidad de vender la fuerza de trabajo y convertirse en un esclavo asalariado. Ya que los trabajos de cuidados, buena parte de los trabajos que redundan en un beneficio de la comunidad, el trabajo de investigación científica, el trabajo de diseño tecnológico, el trabajo de producción artística, etcétera, son y serán siempre necesarios.
[6]    Abundancia de bienes producidos por maquinaria automatizada que no tiene nada que ver con el despilfarro, el consumismo enfermizo y la producción de enormes residuos que son la piedra de toque del actual modelo insostenible de producción y consumo. Modelo, por otro lado, basado en los trabajos basura. La antítesis de lo que plantea Mason.
[7]    Descubrimiento que hizo el economista Paul Romer en 1990.
[8]    El coste marginal es un concepto económico que expresa el costo de fabricar una nueva unidad de un determinado producto.
[9]    Vease la información que hay disponible en la red (p.e. en los programas de Democracy Now del 10 de enero de 2020) sobre el documental “The Great Hack” que muestra cómo no solo se utilizaron los datos extraídos de millones de personas en Facebook por la empresa Cambridge Analityca (cuyos directivos están estrechamente relacionados con la extrema derecha) para conseguir que Trump alcanzara la presidencia de EE.UU. , sino que en otros muchos países (el más conocido es el caso de la campaña electoral de Bolsonaro en Brasil) se hizo algo parecido. Llama la atención que no solo influyeron en el voto de muchos electores sino, lo que puede llegar a ser mucho más importante, consiguen DE FORMA MUY EFICAZ QUE MUCHA GENTE NO VOTE y esa abstención, convenientemente administrada puede producir en una determinada campaña electoral un resultado decisivo: con unas decenas de miles de abstenciones  dosificadas por aquí y por allá se puede conseguir que el país más poderoso de la Tierra tenga el peor presidente en relación con los intereses del conjunto planetario.
[10]  No caigamos en la ingenuidad de pensar que Trump es un mero freaky. Se trata de una tendencia muy potente. La demostración está en la suma aritmética de las poblaciones de EEUU. (aunque nos quedemos solo con los 62 millones de votantes de Trump, que ya son un pedazo grande de la tarta de los 350 millones de estadounidenses), Brasil, India (que era, hasta que llegó su actual primer ministro Modi, “la democracia más grande del mundo”), Filipinas y un largo etcétera. Y en Europa tenemos a nuestros “fascistas del este”: los gobiernos polaco y húngaro con mayorías parlamentarias y apoyos muy fuertes de su población..
[11]  Uno de los capítulos del reciente libro de Mason se llama “Rechaza los pensamientos de Xi Jin Ping”.
[12]  Recientemente derribado por el propio Putin.
[13]  Diagnóstico confirmado por los resultados de la reciente elección en el Reino Unido donde el rotundo triunfo del Brexit ha supuesto la victoria de sus apoyos desde la extrema derecha británica. Si vemos los resultados en Escocia y en Irlanda del Norte podemos especular que al Reino Unido y a la monarquía británica no les queda mucho más de una generación . Pero eso no parece importarle a los Tories británicos que, como sus colegas del resto del mundo, tienen una visión cortoplacista exacerbada. Para conocer las opiniones de Paul Mason sobre esta reciente elección ver: Corbynism is over – Labour’s next leader must unite the centre and the left – New Statesman, December 13, 2019  y Paul Mason: There’s a Danger of the UK becoming a “Managed Democracy”, December 13, 2019.

[14]  En la época de las fake news, el eslogan de Göebbels de que una mentira repetida mil veces se puede convertir en verdad cobra carta de naturaleza. Como telón de fondo, una opinión pública sometida a los resultados de exitosas campañas de marketing.
[15]  Consignas como T.I.N.A. – “There is no alternative”, no hay alternativa, no hay futuro. Por lo tanto, nos tenemos que resignar y acatar lo que venga..
[16]  La época de Thatcher y Reagan.
[17]  En ese sentido, el diagnóstico del autor es que la globalización ha estallado en pedazos.
[18]  Frente a la pedagogía de la liberación de un Paulo Freire, por ejemplo, está la pedagogía  de la subordinación y del caos del reinado neoliberal.
[19]  La historia la conocemos: el disenso global de las calles y las plazas que no solo afecta al Norte de África, Medio Oriente, Europa del Sur, Estados Unidos y Brasil sino a muchas capitales africanas; en definitiva, una tormenta global que tiene una réplica  muy potente en 2019 (Sudán, Chile, Argelia, Líbano, Irak e Irán, Hong Kong y Francia que lleva ya con movilizaciones casi ininterrumpidas desde hace más de un año).
[20]  Como aseguraban los teóricos del fin de la historia.
[21]  “The neoliberal self” en el texto original en inglés.
[22]  En lenguaje convencional o periodístico podríamos hablar de consenso social que empezó a tambalearse, de un imaginario social cada vez con menor cohesión.
[23]  Y, por extensión, al conjunto de la ola del disenso de 2011 y años sucesivos.
[24]  Cuyos efectos siguen a día de hoy para muchos millones de personas. Prueba de ello, la “réplica” de 2019.
[25]  Más allá de los cambios operados en las redes sociales en los últimos años. Objeto de la investigación de Manuel Castells que se puede seguir en sus publicaciones.
[26]  Pese a haber sido militante trostkista en su juventud o quizá por ello mismo.
[27]  Sus abuelos formaban parte del movimiento minero organizado del norte de Inglaterra. Él mismo proviene de una zona de fuerte tradición obrera que fue borrada del mapa por la agenda neoliberal y en donde ha podido constatar que muchos descendientes (como él mismo) de la clase obrera tradicional han votado en la última elección a Boris Johnson al haber sido parasitados por las patrañas xenófobas y racistas de la derecha británica.
[28]  En ese sentido es muy interesante la referencia que introduce en “Postcapitalismo” con respecto a la tradición obrera en la parte anglófona de Canadá. Tradición de enorme peso que también se da en muchas zonas de Estados Unidos.
[29]  En el tránsito del proletariado como sujeto histórico del siglo XX a un nuevo sujeto del cambio político-social representado por el individuo en red.
[30]  Capítulo 6 – “The road to Kekistan” (El camino a Kekistan)
[31]  Presentando un inquietante paralelismo con la época de auge del fascismo en la década de 1930.
[32]  Capítulo 7 – “Reading Arendt is not enough”  (leer a Arendt no es suficiente)
[33]  Que están en la base de la consideración del trabajo inmaterial como algo que se ha independizado de las leyes de la física y que por otro lado hace abstracción de la dimensión energética de los procesos de producción en los que entra en juego la información, que se convierte en un valor absoluto, en algo previo y autónomo de la realidad material. Ceremonia de la confusión que hay que desenmascarar.
[34]  Que Luciano Floridi, catedrático de Filosofía de la Información de Oxford denomina “inforgs” (un neologismo que resulta de la mezcla de otro, Cyborg.- especie de “replicante” o robot humanizado, con información)
[35]  Capítulos 9 -”Why do need a theory of humans?” (¿Porqué necesitamos una teoría de lo humano?) , 10 – “The Thinking Machine” (La máquina pensante) y 11-”The Anti-Humanist Offensive” (La ofensiva antihumanista).
[36]  Capítulo 14 – “What’s left of Marxim?” (¿Qué queda del marxismo?)
[37]  Mason pone los ejemplos de Herbert Marcuse y André Gorz
[38]  Este era el término empleado por Marx para designar el papel histórico del proletariado: el de cavar la tumba del capitalismo.
[39]  Un enunciado performativo es el que no se limita a enunciar un hecho sino que por el mismo hecho de ser expresado lo realiza.
[40]  No he encontrado la traducción al español de este término. En inglés he encontrado esta explicación.- “An economic concept that occurs when an entity seeks to gain added wealth without any reciprocal contribution of productivity”.(Un concepto económico que se da cuando una entidad pretende obtener valor añadido sin contribución recíproca de la productividad). Luego dice.-”An example of rent seeking is when a company lobbies the government for grants, subsidies, or tariff protection”. (Un ejemplo de rent-seeking es cuando una empresa persigue los favores del gobierno para préstamos, subsidios o  rebajas de impuestos). Otra definición encontrada .- “Rent-seeking is a concept in economics that states that an individual or an entity seeks to increase their own wealth without creating any benefits or wealth to the society”. (Es un concepto económico que establece que un individuo o  una empresa buscan incrementar su propia riqueza sin crear ningún beneficio o riqueza a la sociedad).

[41]  En el capítulo 17 – “Refuse the Machine Control” (Rechaza el control de la máquina)
[42]  “Postcapitalismo, hacia un nuevo futuro”, Paidós 2016.
[43]  “Clear, Bright Future. The Radical Defence of the Human Being”, Penguin Random House UK, 2019
[44]  Es probable que la clase obrera industrial en el sentido estricto de la fuerza de trabajo que produce la mayor parte de los objetos sometidos al tráfico mercantil nunca ha sido tan numerosa y que las luchas reivindicativas de la clase obrera por la mejora de sus condiciones de trabajo y de vida nunca antes había tenido la dimensión actual. Pensemos en las luchas de los trabajadores de las fábricas chinas (no del todo documentadas) y de otros países de Extremo Oriente como Indonesia, Camboya, Laos, Sri Lanka, Bangla Desh, además de la India y Pakistán y de muchos países del mundo árabe musulmán y del África Negra, América Latina, etc. Cuando se haga esa historia global probablemente se constate que, de forma paradójica,  la época neoliberal ha sido la de mayor confrontación social, y por otro lado la de mayor sometimiento, de la historia de la humanidad.
[45]  Que siguiendo el esquema interpretativo de Mason no supone que haya que dar por hecho que el capitalismo se está acabando sino que la forma que ha adoptado en nuestra época (de finales del siglo XX y comienzos del XXI), esa forma particular sí que está en una profunda crisis.
[46]  Como, a mi juicio, se está viendo de forma palmaria en estos momentos en España.
[47]  Con muchos matices, por supuesto. Aquí hablo de la tendencia general.
[48]  Paul Mason habla , en el caso del Reino Unido, de una alianza política que integre a sectores “liberales”, “centristas”. Aquí en España, de momento, con la deriva de Cs hacia la derecha y la extrema derecha esto se ve improbable, al menos en el corto plazo.
[49]  Que sin un recambio generacional veo muy complicado
[50]  Sin perder de vista que los sectores negacionistas, por un lado y los lobbies de las energías fósiles por otro, siguen siendo muy poderosos.
[51]  Tengamos en cuenta que la discriminación de la mujer y el ataque al colectivo LGTBI es todavía terrible en la mayor parte del mundo.
[52]  A un modo de producción postcapitalista.
[53]  Sinceramente, creo que en el fondo lo que hay es un prejuicio, como todos ellos sin base racional, hacia la idea de que la RBU lo que hace es “fomentar la vagancia” y que si “a mí me cuesta mucho ganarme el pan porqué se lo tienen que regalar a un atajo de vagos” ..
[54]  La primera de ellas, la erre de REDUCCIÓN (la más importante, sin duda) solo se puede aplicar por la vía de la imposición por parte del estado a la industria. Y la tercera, el RECICLAJE está sobrevalorada y muy mal planteada en la actualidad.
[55]  Dentro del cual en España trabajan decenas de miles de personas y que cuenta con un organismo como el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) de gran importancia estratégica.
[56]  O que lo haga con la mayoría del planeta condenado a una existencia miserable.

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