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Prisma informativo

Fallas de València. Una mirada particular e hilarante

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Joan Durà ha sido realizador en RTVV, domina el complicado arte de la edición, la fotografía y conoce los secretos de la informática (es el alma de la salud digital de esta revista). Lo que pocos sabían es que es un reportero de categoría. A continuación publicamos una crónica fallera, recuperada de su página de Facebook. Sus amigos hemos disfrutado de esas reseñas, a la vez que padecíamos los desafueros de los antropoides sordos que se dedican a martirizar a los vecinos con las disco móvil callejeras a partir de las doce de la noche. Los textos humorísticos de Joan han sido un alivio. Quienes tengan una idea superficial de las Fallas de Valencia, podrán conocerlas mejor a través de la crónica de Joan Durà, de quien también son las fotografías.

 

9 M 12:27

paellas
Ya está, lo que tenía que pasar. Este año, justo debajo de casa.

10 M 21:57
Valencia Experience: nada te hará sentir más vivo que presenciar el terremoto de la mascletà en primera fila, agarrado a la valla y con unos pantalones de esos de los güevos colganderos. I can feel the power…!

12 M 15:35
En la falla de mi barrio se han perdido dos móviles y tres niños se han quemado con el fuego del concurso de paellas patrocinado por bodegas La Parra que, por cierto, ha ganado la paella nº15. Información ofrecida por la chica del megáfono.
Actualizamos la información: el concurso de disfraces de la falla este año es por grupos. Mis favoritas, unas niñitas disfrazadas de sobre de Frenadol, las muy jasdep…

Desatascando inmundicias

Desatascando inmundicias

13 M 16:18
Última hora: a los de mi falla se les atascado el WC químico de la carpa. El manual fallero obliga a desatascarlo con un compresor a la hora de la siesta dominical, ya que de otra manera la caca no sale. Creo que va a venir la OMS a investigar qué cojones cenaron anoche. Están pintando una gran H blanca en mitad de la plaza. Aunque el silencio informativo es sospechoso, esperamos a los siguientes boletines de la chica del megáfono.

 

 

15M 18:56
Vuelve la actividad fallera a mi barrio. Para esta tarde la comisión ha preparado el Concurso Infantil de Gritos 2016. Como en pasadas ediciones fue muy difícil discernir de entre todos cuál era el grito ganador, este año han decidido incluir una dificultad: los gritos han de parecerse, aunque sea remotamente, a algún tema musical cantado del repertorio Disney, pop-rock español de la primera a la segunda transición democrática y el «Juntos» de Paloma San Basilio cada tres interpretaciones. De entre el público asistente, se pudo oír esta conversación a un grupo de mujeres pertenecientes al Frente IMSERSO:

– Qué bien que grita -decía una de ellas, señalando al escenario.
– Es mi nieta -contestaba otra, con cara de satisfacción.
– Se llama karaoke -apuntaba una tercera.
– ¿Mi nieta?
– No, la canción.

Por lo que respecta al incidente con el WC químico, he conseguido las declaraciones del señor Manolo, el fallero más veterano, quien, señalando unos sospechosos abultamientos en la parte inferior de la cabina sanitaria me confesó: «Desde la visita del Papa, estas mierdas no han vuelto a ser lo mismo».

Seguiremos informando

El día del caldero

El día del caldero

17 m 04:49
Ser fallero es muy duro. Ayer me enteré que hay comisiones en las que si te retrasas en el pago de un par de cuotas puedes ser castigado duramente. Es el caso de dos miembros de la falla de mi barrio, los cuales fueron víctimas del escarnio público al ser obligados a interpretar una versión musicalizada de las matrimoniadas de José Luis Moreno, aderezada con versiones de clásicos de Lina Morgan, adaptados a las anécdotas de la propia falla. Lo paradójico del asunto es que éste es uno de los pocos casos de tortura en los que el torturador sufre tanto o más que el torturado. Es como cuando tu padre te metía una hostia y luego te decía que le dolía más a él que a ti. Mira que a esta frase le di yo vueltas, unas fruto de la propia hostia y otras intentando descifrar el silogismo, y nunca acabé de entenderla. Aun aceptando que yo tuviera la cara tan dura como decía mi padre, nunca le vi soltar una lagrimita después de este tipo de muestras de cariño, cosa que a mí me ocurría indefectiblemente.
Qué mejor colofón a la sesión de tortura josefina que la edición para adultos del Concurso de Gritos 2016. Decir que fue una experiencia tan desasosegante como en su versión infantil no sería justo. Los niños gritan mejor. El hecho de que los adultos insistan en concursar bajo los efectos del alcohol (y otros) les hace llegar a las más altas cotas en cuanto a cacofonía se refiere.
La condición fallera es dura, es riesgo, es vivir al límite. Los falleros de mi barrio, no contentos con haber saturado la capacidad del WC químico con la cena del lunes y en plena vorágine de experiencias extremas, han decidido que hoy tocaba comer un arròs amb fesols i naps cocinado de manera canónica. El guiso ha estado cociendo durante cerca de 4 horas en el espacio que queda entre la carpa y el propio WC (supongo que para tenerlo todo a mano). Ver a esos falleros de todas las edades y sexos haciendo cola para recibir su ración del mejunje ese, me ha traído a la mente aquel suicidio colectivo de una secta en un paraíso tropical, a finales de los setenta.
De fondo, los altavoces escupen aquello de «…y un arrós con habichueeela…!»

Echando chispas

Echando chispas

18 m 01:58
Los falleros de mi barrio tienen una mascota: un mono o algo así. La verdad es que no lo he visto, pero lo he oído. En cuanto se descuidan coge el micro y se pone a hacer «uh, uh!«, y a dar golpecitos «tap, tap, tap!«. Mi mujer dice que no es un mono, que es el técnico probando si el micro funciona, pero eso no puede ser porque la chica de la información de servicio lleva dando la vara desde las 9 de la mañana y ese micro funciona demasiado bien y todo.
La música es un ingrediente esencial de las fallas y, aunque por comentarios anteriores podáis pensar que no es así, en mi falla no cejan en el empeño de acercarse a las interpretaciones musicales de calidad. Hoy mismo, a la hora de la siesta, como no podía ser de otra manera, y en un nuevo intento frustrado de alcanzar la utopía, han recibido la visita de tres aspirantes a aspirantes a la preselección de OT. Eran dos mozas y un zagal en mitad de su gira triunfal por las comisiones de la sección 3ª, a quienes ha presentado el locutor que llevaban incorporado. Del mozo ha dicho que «cuando entra, Baute, Juanes y todos los demás se apartan«. Que digo yo que será para que no se les pegue nada. De una de las chicas ha dicho que era «la Aretha Franklin valenciana, pero rubia y con la piel blanca (sic)». Yo creo que este comentario sobraba: en cuanto abrió la boca se supo que Aretha no era. De la tercera sólo dijo que era muy guapa. Imagínate.
Perpetraron dos temas de Mecano a los que el público respondió con fervor, cosa que no es de extrañar con la semanita que me llevan. El respetable comenzó a gritar «¡otra, otra!«, y yo, ingenuo de mí, entendí que pedían que viniera otra persona a cantar, no sé, alguien que lo hiciera bien, pero no. Querían un tema más, a lo que los artistas, inopinadamente, accedieron. Se atrevieron con un tema muy raro, completamente desconocido para mí, y creo que para ellos también.
Hacia el final de los aplausos de despedida, ha surgido una espontánea de entre el público que se ha arrancado con una Maredeueta de la Piquer, así, a capela. Lo mejorcito de los últimos 4 días. Ha sido muy emocionante, y muchos de los presentes incluso han llorado (y eso sin que mi padre tuviera que sacar la mano a pasear para motivarlos). Hasta al WC químico se le ha escapado una lagrimita. Mi mujer dice que de lagrimita, nada; que es una fuga, y que como no espabilen, en breve sí que vamos a tener cante del bueno.

Qué manera de cargarse la magia.

La noche final

La noche final

19 marzo 21:36
Hoy se nota la tristeza en el ambiente. A la chica del megáfono apenas se le han perdido dos niños y un móvil, y los petardos suenan de otra manera. Hasta los borrachos vomitan con desgana. La falla percibe el olor a la gasolina con la que será rociada, porque si no, no hay dios que le prenda fuego con tanto plástico. Después, una humareda negra digna de serie de culto lo envolverá todo, llevándose con ella un montón de situaciones dignas de la misma serie de culto. Como si nada hubiera pasado. Ja! Casi ná!

El técnico de mantenimiento del WC químico tuvo que volver otra vez. Después del arròs amb fesols i naps, el all i pebre de rap ya fue la gota que colmó el depósito. Esta vez decidió no venir a una hora tan intempestiva como las 4 de la tarde. Vino a una hora tan intempestiva como las 6 de la madrugada. Una joya, el chico. Menos mal que estábamos despiertos masillando las grietas de las paredes y recogiendo la vajilla y los vidrios rotos después de la última verbena. Desde ayer, mi mujer y yo utilizamos el bloc de notas del iPad para comunicarnos.
Ya os he hablado del apego que en mi falla sienten por la música. Es tanto que todas las noches tienen dos verbenas simultáneamente. Una dentro de la carpa, para las élites, y otra fuera para capturar a los incautos que pasan por allí atraídos por la luz, drogarles con garrafón y sacarles la pasta para seguir financiando los eventos de las élites. Como la vida misma. Normalmente la música es de una playlist idéntica en los dos sitios, con un decalaje de medio tema para que no se note tanto, pero ayer hicieron una excepción y en la verbena/trampa tenían lo que la SGAE llama «música de interpretación humana» o algo así. O sea, un grupo de personas de carne y hueso tocando en directo.
En contra de lo que cabía esperar, la tarde empezó bien. Después de cuatro horas seguidas de bendito silencio, comenzaron las pruebas de sonido con «The Wall», de Pink Floid. Ya sabéis, eso de: «We don’t need no education…«. Toda una declaración de intenciones y bastante guasita, bonicos. Alguien tendría que explicarles que en inglés los verbos «to need» y «to have» no significan lo mismo. De todas formas, no fue más que un espejismo. A la hora de la verdad, interpretaron temas de Rafaella Carrá, Camilo Sesto, Raphael, etc. En fin, qué quieres, los que hacen música de interpretación humana también han de comer. Eso sí, «no more sarcasm in the classroom«, please.
Bueno, voy a escribirle a mi mujer a ver qué cenamos y a hacer planes para mañana. Igual nos acercamos a ver la mascletà.

 

No soy fallero pero me gustan las fallas. Me gusta salir a ver fallas un par de noches antes de que estén acabadas, verles las tripas y ver a los artistas trabajando mientras me tomo un chocolate calentito, así, en plan jubilado. Me gusta este ejemplo de arte efímero que no hace más que recordarnos que lo importante del viaje es el camino. Me gusta la mascletà del Ayuntamiento y algunas otras que tampoco están nada mal. Me gustan las fallas y que la ciudad esté vuelta del revés con una sonrisa en la cara. Pero dentro de los límites de la proporción humana.

Las fallas se nos han ido de las manos; necesitan una revisión. No digo revolución ni renovación, digo revisión, racionalización. No puede ser que el disfrute de unos sea a costa de las penurias de otros. Necesitamos más respeto y menos visceralidad. La carpa de la que hablo sólo es un ejemplo más de esa insistente falta de respeto, de muy difícil justificación.

Como dijo Roberto Carlos un día que vino a la verbena, “yo no estoy contra el blusón si existiera un buen consenso, petardos no corrigen otros eso es lo que pienso”.

Joan Durà

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