UN MURAL DE RENAU EN ERFURT, RECONSTRUIDO POR LA FUNDACIÓN WÜSTENROT

Entre 1981-83 se creó y se colocó en Erfurt un mural de azulejos titulado La colaboración entre las fuerzas de la Naturaleza y de la Cultura, o La Naturaleza, el Hombre y la Cultura. Estaba en la pared exterior en curva de un centro entre cultural y comercial de Moskauerplatz. En 2009 fue desmontado y guardado en cajas, antes de demoler el edificio para construir, ahora sí, un centro comercial. 

Gracias a la insistencia de personas e instituciones dedicadas a la conservación artística, españolas y alemanas, se ha conseguido que el mural sea restituido. A continuación publicamos un texto del profesor Philip Kurz, de la Wüstenrot Stiftung, donde se habla del compromiso de esta institución para la restauración del mural, incluido en el informe de la Fundación Wüstenrot de los años 2014 y 2015. El texto ha sido traducido por Marta Hofmann. La foto de presentación es de Fernando Bellón.

Además de esta información publicamos el capítulo “Siqueiros, entre el Muro y el mural”, del libro de Fernando Bellón “Renau. La abrumadora responsabilidad del arte”, Institut Alfons el Magnànim. Valencia 2008. En él se hace una pormenorizada relación de todos los murales que Renau hizo (y también de los que no pudo hacer) en la República Democrática Alemana, convenientemente ilustrado. En ediciones posteriores publicaremos, también con ilustraciones, los cinco capítulos restantes de la Cuarta Parte de esta biografía, titulada, “Un ácrata en el socialismo real”, que corresponden a los últimos años de Renau, que pasó como invitado de honor en la RDA, como buen comunista que fue, con ese fondo libertario que nunca abandonó.

El edificio tal cual era en los años 80. Fotografía del archivo municipal de Erfurt

El edificio tal cual era en los años 80. Fotografía del archivo municipal de Erfurt

Programa de conservación de monumentos

Mural exterior-mosaico

“La relación entre el ser humano, la naturaleza y la técnica”

 

Philip Kurz Información de actividades 2014-2015 Editor: Wüstenrot Stiftung, Ludwigsburg 2016, páginas 18-19

“No pinto para el comité central ni para el partido, tampoco pinto para los críticos de arte, yo pinto para la gente que no está interesada en la pintura. Para que las personas hoy en día puedan ver arte, deben ir a un museo, a una galería o a una exposición. Opino que esto es un error, ya que arte tiene que ir donde está la gente, a cada hogar, sin preguntar!” Esto lo dijo 1980 el pintor español Josep Renau (1907-1982) durante una conferencia en Erfurt, ciudad de la antigua RDA donde realizó el mural “La relación entre el ser humano, la naturaleza y la técnica”.

La fundación Wüstenrot Stiftung se ocupa con distintos proyectos de analizar, conservar y dar a conocer la herencia cultural alemana, a la cual pertenece también la herencia cultural de la República Democrática Alemana. Una herencia que, a pesar de que se caracteriza por tener obras de gran creatividad, está en peligro por falta de aprecio.
La Wüstenrot Stiftung ha apostado, entre otras cosas con el trabajo realizado en la Escuela Superior de Arte de Berlín Weissensee, por la conservación de monumentos arquitectónicos de la RDA. Además trabaja en un proyecto de investigación sobre el trato dado a la arquitectura y a la planificación y construcción de ciudades en la RDA, una contribución científica para la conservación de esa herencia.
Una parte de esa herencia es el así llamado arte relacionado a la arquitectura, cuyo valor artístico muchas veces se esconde tras la percepción del contenido ideológico. La Wüstenrot Stiftung se atreve con este proyecto ejemplar a restaurar un mosaico exterior monumental, para volver a instalarlo en el lugar de origen, el ya demolido Centro de Cultura y Recreamiento, en la Moskauer Platz en Erfurt.
La composición del mural muestra de izquierda a derecha una exuberante vegetación, dos manos monumentales sosteniendo símbolos, a la izquierda una manzana partida y a la derecha un poliedro de muchos colores. Al final objetos que parecen ordenados sobre la mesa de trabajo de un arquitecto o urbanista, la geometría abstracta de calles y cuerpos arquitectónicos, un compás y cuatro árboles, sin hojas algunos y otro de follaje otoñal. Por encima de las manos abiertas se ven, representados en coloridas facetas prismáticas, círculos con la flecha y la cruz, sugiriendo el principio femenino y masculino.
La fantasía y las imágenes de Renau proceden del muralismo mexicano, arte por lo general encargado por el estado, que en la época postrevolucionaria a partir de 1920, se dedicaba a temas sociopolíticos y nacionales con intenciones propagandísticas. Pero en su trabajo se mezclaron también diversos estímulos formales de la modernidad clásica, que no caen bajo la caracterización del ideal típico del realismo socialista.
El mural será instalado 2017 en su lugar de origen. El proyecto se inició en 2014

El taller de Renau en , donde sus alumnos colaboran en tareas para el mural de Erfurt

El taller de Renau en Mahlsdorf , donde sus alumnos colaboran en tareas para el mural de Erfurt. Foto Marta Hofmann.

La colaboración entre las fuerzas de la Naturaleza y de la Cultura

Fernando Bellón (De su libro, Renau, la abrumadora  responsabilidad del arte)
En la plaza de Moscú (Moskauer Platz) de un barrio suburbano de Erfurt se levantaba un edificio de planta cuadrada que antaño fue algo así como una mezcla de centro cultural y comercial. Dos de las paredes altas, por encima del primer piso, contienen el mural La colaboración entre las fuerzas de la Naturaleza y de la Cultura, también conocido por La Naturaleza, el Hombre y la Cultura. Renau se centró en un tema que le venía preocupando desde hacía tiempo, y que pronto se convertiría en objeto de atención del mundo entero: la ecología. En sus notas preparatorias de los cartones, el artista dejó escrito su propósito.

Comencé primero con un tema abstracto, el tema que yo iba a cubrir, que es la acción de tomar de la naturaleza y dar a la sociedad. Hay un segundo signo abstracto, que son dos círculos, que es el signo de mujer y de hombre, que tienen la misma acción pero paralela de tomar de la naturaleza para dar a la sociedad.
(…)
La parte de la naturaleza es muy barroca y muy caliente de color. Es una especie de himno a la naturaleza, pero sobre todo a la vida salvaje. Esto es de un libro alemán muy conocido, Urformen der Natur und Kunst [Formas primigenias en la naturaleza y el arte], del año 1936 sobre los vegetales. Estos son apuntes míos que yo he tomado en mi jardín sobre la parte esa. De seres vivos sólo hay un caracol y una mariposa. No quiero hacer una cosa ilustrativa ni descriptiva, sólo dar una idea de la fuerza de la vida.

Josep Renau en su taller, trabajando en el mural de Erfurt

Josep Renau en su taller, trabajando en el mural de Erfurt. Foto Marta Hofmann

Renau dedica en los días de su declinar una pasión extraordinaria a la vida salvaje. Esto tiene mucho de emotivo, propio de una persona que mira de lejos la fuerza de su juventud, y es capaz de representarla, ya que debe renunciar a vivirla. Pero de nuevo encontramos en esta obra la obsesión “tardorenaudiana” de la mujer. “En relación con la ecología se nos olvida a los hombres que hablamos del aire puro, del agua pura, pero no pensamos nunca que hay una parcela de naturaleza pura que tenemos cerca todos los días, y muchas veces en la misma cama donde dormimos nosotros”.

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